Para desintoxicarte, cambiá tus hábitos alimenticios.

Nutricionistas cuestionan las “dietas desintoxicantes”, que son muy restrictivas, salvo para casos puntuales.

La moda de la “no dieta” cunde; y las propuestas de “dietas desintoxicantes” no son la excepción. Pero eso no quita los beneficios que se logran cuando se desintoxica el organismo. Lo que pasa, coinciden distintos expertos en Nutrición, es que un plan para “limpiar” el cuerpo debe ser sistemático, y – en lo posible – no de choque.

“Son muchos los hombres y mujeres que, con el objetivo de darle un descanso a su organismo y lograr una limpieza interna, hacen dietas desintoxicantes. Y es cierto que desintoxicar el organismo tiene muchos beneficios, porque las consecuencias de un organismo intoxicado son muchas y abarcan desde dolor de cabeza, malestar general, desórdenes nerviosos, cansancio, envejecimiento de la piel, envejecimiento del cabello y edemas, entre otros síntomas. Pero un plan para desintoxicar el organismo debe comenzar con una condición básica: reducir el consumo de alcohol, de café, de gaseosas, de alimentos procesados, de enlatados con alto contenido de sal y de grasas”, advierte la licenciada en Nutrición Eliana Puertas.

Consumir más alimentos frescos y naturales libres de toxinas, verduras, frutas en general, cereales y comidas naturales, deben reemplazar a las comidas procesadas y que generan toxina; y consumir mucha agua: ese es el manual de un menú saludable, enfatiza. Y recuerda que la toxina genera sobrepeso. “Y cuando el cuerpo no puede eliminarlas, se traduce en mayor obesidad, además de problemas de salud”.

La licenciada Puertas señala que se deben incluir pautas de alimentación que puedan repetirse durante largo tiempo; es decir, desintoxicar el organismo, pero generando, al mismo tiempo, hábitos alimentarios saludables. “Aprender a comer, seleccionar los alimentos, controlar la cantidad diaria, horarios y dejar la vida sedentaria. De esta manera nos aseguramos de que nuestro cuerpo reciba beneficios siempre; y no tener que recurrir a dietas estrictas urgentes”.

¿No sirven, entonces, esas depuraciones de un día entero, después de un atracón?.

“Las dietas desintoxicantes sólo deben ser utilizadas teniendo en cuenta los síntomas expuestos anteriormente: bajo ningún concepto se debe mantener esta alimentación a largo plazo, porque sólo generarían agobios y angustias. Tu plan dietético debe permitirte comer de forma sana y equilibrada, sin pasar hambre ni sufrimientos, sin caer en un dietismo crónico. “Comer -enfatiza- debería ser un placer, no un ejercicio intelectual.

Francisco Javier Sal, responsable del centro de Nutrición “Más Saludable”, coincide con Eliana en la necesidad de cambiar hábitos. “Las “dietas desintoxicantes” con frecuencia resultan muy restrictivas y hasta peligrosas; sin embargo no se puede negar que existen alimentos que, por sus propiedades naturales, ayudan a depurar de toxinas (sustancias con efecto perjudicial para la salud). el organismo”, explica.

A cambiar los hábitos

¿Qué se entiende por comida “desintoxicante”? “El proceso de desintoxicación es un proceso que se da principalmente en el hígado, que necesita ciertos alimentos para realizar adecuadamente su función de eliminación de sustancias tóxicas ingeridas con la alimentación, con el consumo de fármacos y de alcohol. Además, el aumento del flujo de la bilis es una parte importante en este proceso, porque transporta las toxinas almacenadas para que sean eliminadas por materia fecal”.

El nutricionista opina, como Puertas, que estas propuestas se alejan de un patrón de dieta saludable. “Y además, “deseducan” al paciente- enfatiza- ; mientras se hacen dichas “dietas” se pierde un precioso tiempo que se podría estar invirtiendo en aprender a comer bien, algo que a buen seguro será mucho más útil para la salud”. “Si se pretende obtener resultados duraderos, lo ideal es empezar hoy mismo a seguir una dieta saludable, que incluye: lácteos descremados (leche, yogurt, quesos magros tipo por salut light, carnes magras (pollo sin piel, atún, merluza, bola de lomo, colita de cuadril, cerdo), huevo, cereales preferentemente integrales (pan negro, arroz integral”).